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Pink Martini.

Siempre le prometí desaparecer después de despedirnos.  Desde el inicio sabía usted que yo no hago parte del lugar común de las personas que esperan.  No vuelva.  Ya no duele, ya pasó.  Usted tenía razón al asegurarme que dejara que el tiempo pasara y me demostrara que la situación no valía la pena.  Eso hice.  Pasó.  Y sí. No vale la pena ni la alegría.  Lamenté mucho que sus "Te extraño" no hubieran sido sinónimo de "Volver", pero ya no. Lo siento, cuerpo lánguido y delgado que alguna vez deseé con todo mi metro ochenta y un centímetros. Usted ya no duele ni porque recuerde el arrullo con el que algún día abracé su cuerpo entre mis piernas.  Al parecer está recapacitando.  Ha sido usted un gran aprendizaje.  Supe, por usted y su indecisión, lo que no sabía antes sobre mí: soy capaz de seguir creyendo en eso que los demás llaman "querer". (Sonrío tranquilamente).

Doce meses.

No creas que no te recuerdo. Te tengo presente cada vez que respiro y no respiro. No creas que no te pienso. Si te extraño cada vez que escucho a una persona reír. No creas que no te siento. Cierro los ojos y te percibo a mi lado, tan leal. No creas que no te extraño. Si cada vez que pasa una abuela caminando pienso en que tú caminabas bailando. Te escribo, abuela, porque ya he hablado mucho contigo y quiero comunicarme de otra manera, digamos, más cercana al lenguaje que me enseñaste. Como has visto, ando recorriendo lugares conocidos, otros inhóspitos, otros que aunque presentes en los mapas del país se quedan sólo en la memoria de sus antepasados. Es un encuentro que me he propuesto, un reencuentro al que he sido obligado, pero agradecido quedo de tanta cosa descubierta en mí. Lo más feo de estar lejos de casa es no saber qué pasa a cada instante con Piaf, tú hubieras cambiado tu visión sobre los acompañantes de cuatro patas y la consentirías mucho. Mi mamá ya l...

El alma y el cuerpo.

La playa, el mar, la brisa, la gente, las hormigas que me carcomen por dentro y por fuera, el sol, el calor, la pobreza, la apariencia, los pies hinchados, la soledad, la cabeza, los sentimientos y yo. Estuve caminando, más de lo que me había propuesto, y me descubrí cansado, agotado de tanto esperar. Escribir es un ejercicio básico y fundamental para mentes débiles como la mía, si no escribo me enveneno. ¿En qué momento dejé de ser egoísta? ¿Desde hace cuánto tiempo mantengo la fe? ¿De quién es la responsabilidad de hacerme sentir como ahora me siento? Tengo la sangre hirviendo de tanto pensar, de tanto esperar o quizá de tanto corresponder. Tengo poca claridad de lo que quiero y se ha desdibujado la idea de lo que no quiero. No soporto el egoísmo de las acciones, las decisiones unilaterales, los arrebatos que llegan sin arrepentimiento. Espero. ¿Quiero esperar? Hay tantas cosas sin trascendencia que ni yo mismo entiendo el peso que quiero sumarle, como si se tratara de la úl...

No título.

¡Pero qué jodido es querer! ¡Qué complicado es dejarse querer! ¡Qué mierda es dejar de querer!

Beautiful Tango.

Necesito que llegue el afán de la semana, necesito ocupar mis sentidos en otra cosa que no sea su cuerpo, su presencia. Si usted supiera, querida hermosa figura, cuánto tiempo ha pasado para que este cuerpo mío regurgite tanta desazón. Hoy, aquí y ahora, mientras afuera todos duermen, yo me encuentro con su recuerdo aún latente, con su voz como eco de mi casa, de mi cama. Me urge escribir, no temo a hacerlo y mucho menos temo a responsabilizarme por cada centímetro de su cuerpo que sea tocado por mis manos. Me alienta, me revive de tanta inercia emocional que ya de antes ocupaba mi cuerpo. Se preocupará usted por el afán de mi sentir, sonreirá usted el día que lea esto, rasguñará mis ropas la noche en que, como en estas, me desea. No soy más que un ser que aprendiendo a ser humano crece y decrece. Y llega usted, con los brazos abiertos y en pie, con ninguna otra manera de proponerme felicidad mutua que a través de un beso. En estas líneas entrecortadas no tengo otro interé...

A manera de confesión adolescente.

He vuelto a los acogedores brazos de la escritura teatral. Me he permitido reingresar al arte de desnudarme a través de unas letras. Esta vez desde la honestidad de quien se describe a solas, en el silencio, en lo oscuro de la noche. Sin más. Había una idea rondando en mi cabeza, la dejé vagar por ella más de dos años y por fin, aprovechándose del impulso de un sueño, ha decidido dejarme en paz para convertirse en materia. Me utilizará como vitrina, no seré otra cosa que su herramienta viva, será mi boca la que calle y mi cuerpo quien hable. Expresar siempre ha sido mi mayor necesidad y esta vez no opondré resistencia. No más.  Decidí rodearme de mentes jóvenes con ideas inquietantes, una mujer con el cuerpo como medio para conocer el mundo será la encargada de poner en vuelo mi corporalidad. Un par de infantes serán los cómplices de las imágenes mentales que se recrean desde hace varios años, las harán reales desde su intuición, la mayor sapiencia para construir y Una niñ...

El Fugitvo.

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"Voy a saltar hacia allá, hacia donde señalan mis piernas". ¿Quién me roba su amor? ¿Quién pretende enseñarle a su lengua otro tipo de idioma que no sea el de mis besos? Su amor no hace parte de mis hábitos porque simplemente fue imposible vivir de él más de veinte días. He hecho tantos juramentos sobre su cuerpo como suspiros cuando recuerdo el roce de sus dedos. Me permito creer que estoy impulsado por su recuerdo, porque si no amo no vivo. Estas letras estúpidas y rasgadas no buscan aludirle, son simple escape de la noche. La noche, queridos ojos lectores, no es más que el momento en que los recuerdos se aprovechan de uno y lo descuartizan sin mayor resquicio. Si regresa, no me bese. No intente siquiera pronunciar mi nombre porque le sé a veneno, pero el perjudicado siempre seré yo. Tengo ganas de una trompeta silenciosa, de uno de esos sonidos que aletargan la espera, de un respiro que incluya movimiento pélvico, de un “usted y yo”. Tengo ganas de dej...