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Somebody That I Used To Know.

Me he dicho varias veces que esta soledad es un estado temporal, pero no me escucho. Cada palabra que pronuncio cae al suelo por su propio peso, sin llegarme al oído. La tristeza se está convirtiendo en mi mayor vicio.  No había que invitarme a un par de cafés, porque usted bien sabe que detesto el amargo dolor que me causa, es la gastritis la que me reclama. Hubiera hecho bien simplemente con morderme los labios sin preludios de cortesía. Ahora que pienso que todo se acabó, me aferro a los hechos que ya no son porque me da más miedo no sentir nada que sentirlo todo por usted. No es de mi interés la sensación de vacío. Debo sentir antes de ser capaz de suicidarme a causa del aburrimiento. Quizá ya ni sienta nada por usted y se trate simplemente de la necesidad de estar pensando que pienso en alguien que ya no piensa en mí, crear un amor imaginario para no sentirme hablando solo. Me convertiría quizá en un mitómano, pero no en un ser común y corriente. No detesto su boca po...

El Triunfo de la Esperanza Sobre la Experiencia

Aún no tengo idea de cómo empezar este escrito. Camino a casa sentí la necesidad de exorcizar esto que siento en el pecho, en el cuerpo entero, si bien no es un dolor, sí tengo claro que es una sorpresa que inunda cualquier asombro. Tomé la decisión de ser docente hace años, quizá la idea me atravesaba el pensamiento mucho antes de elaborar test sobre mi futuro profesional. De pronto, se me asomaba la idea de aprender “a costas de otro”. Poco a poco la idea fue madurando, seguramente aún no está al punto exacto, pero sí ha tomado otro significado: Permitir la transformación de una vida o de dos (la de quien está a mi cargo y, por supuesto, la mía). Siempre he pensado en que ser maestro implica un alto nivel de escucha, un poder inhumano para observar y una intuición magna para saber cómo guiar un proceso. Para mí la docencia artística se revela ante nuestro ojos como la única vía para trabajar desde, con, por y para el ser humano. No deniego de las virtudes de las demás áreas de conoc...

La predisposición mató al gato.

Querido(a) lector(a): No pido disculpas por las líneas sin sentido, a continuación compartidas. Si dio click, sabe a lo que se atiene. Los domingos no se muestran como los más agradables días. Trastearme en festividades decembrinas ha sido la peor idea que he podido tener en mis cortos, pero largos, 31 años. El frío de este lugar es imposible para una sola persona, el jacuzzi espera ser habitado por un peso mayor a mis 60 kilos, los cuartos no tienen puerta, el arquitecto tuvo a bien imaginar un apartamento de soltero o quizá para un soltero que no tema mostrar lo que los demás ocultan, la pequeña ducha ya me queda grande. Tengo tanto miedo como ganas de acabar de escribir esta baratija. He conocido en esta semana a una mujer gruesa, con un lunar de adorno en su mejilla izquierda, una voz bastante delgada, infantil, crédula de las letras que canta, pero sobre todo enamorada. Me quedo fijo, mirando cómo interpreta: le duele el sentimiento. Nunca pensé que me doliera el hecho no ten...

Para: Juan Tarquino. E.S.M

Ya está ocupado. Espere su turno. Vuelva a intentarlo. Lo sentimos, hasta luego. Odio tanto llegar a un lugar sin ser invitado. Presentarse con regalo incluido y una gran sonrisa como tatuaje facial no es suficiente. Puede no haber celebración o puede que ya no haya cupo. Desde hace un año y medio he preferido tomar el asiento de la esquina, un whisky en la mano y el gesto de admiración a las parejas de la fiesta, mover el pie derecho al compás de la música, saludar a unos cuantos desconocidos, fumar para tener cómo pensar, pedir otro trago, seguir vocalmente la canción que a gran volumen ambienta la escena, arreglar un poco las vestiduras, beber más whisky, sonreír porque se acerca un nuevo desconocido, perder el equilibrio y ganar la llamada para un taxi, llegar a casa y compartir mi cama con mi pijama. Esta vez llegó una invitación a una festividad  extranjera, el mensajero miró mis ojos fijamente y me hizo saber que era bienvenido con el mayor placer. Acepté sin creer que la ...

[...]

Es ahora cuando veo las puertas entreabiertas. Las calles vacías y húmedas, el aire lame el recuerdo de quienes pasaron afanadamente. Lo sé muy bien, debo estar expuesto. Pago el precio de lo nunca cometido, son los rezagos  de estar destinado a la no-utopía. ¡Cómo parte en dos lo que estuvo en pedazos hace tiempo y que ahora se vuelve uno, sólo uno! Aseguran los transeúntes del estado de intimidación en que esta figura delgada los ubica. Madre, yo sólo respiro y sonrío. ¿Qué hay de villano en mi andar que detiene cualquier intento de caminar de la mano ajena?  La vida traza una delgada línea entre el camino desolado y el que está lleno de jolgorio. Vacío.  Empty room. Living room. Dime afrodita, ¿Cómo hiciste para quitarles a las sirenas sus amantes? ¿Cómo batallaste contra los destiempos? ¿Cómo apaciguaste las penas ajenas, las lejanías extranjeras, las mañanas desoladas y las convertiste en desayunos placenteros, de esos en que el pan no es llevado a tu boca por tu ...

Carta abierta a mi madre

¿Mamá, por qué no nací en Europa? ¿Por qué mi padre no fue Chaplin o Bob Marley o al menos Samper? ¿Por qué tenías que llamarme con el nombre más popular de toda América? ¿Por qué, Madre, tuve que hablar español? Madre, ¿Por qué mis vacaciones nunca fueron en París? ¿Qué te costaba, Madre, haberme criado en un palacio, lleno de tapetes hechos de piel de tigre? ¿Era mucho pedir engendrarme con un hombre al cual pudiera con respeto llamar: Papá? Sentármele a la diestra, agarrarle la mano y, sin temor, decirle: -Tengo miedo Padre. Tengo miedo de no responder a los azares de la vida. ¿Madre, por qué no viajo de vez en cuando entre los siete mares y decido la estadía de mis noches entre un folleto de hoteles cinco estrellas? ¿Para qué, Madre, la vida tenía que negarme posibilidades y hacer de mí un bastardo de la realidad social? ¿Por qué, Mamita, no podíamos beber vino a la cena? ¿Por qué, cuando niño, tuve que compartir habitación con mi hermana? ¡Yo quería un palacio! ¿Por qué no nací en...

Cordial invitación a la N A D A

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Escribí algo para ti en la melodía de la canción que suena una y otra vez. Escribí en el beso que me diste a la luz de la noche. El escrito se dibuja justo al lado de tu labio superior, ese mismo que se esconde entre colores rubios cuando sonríes. Sin una sola palabra, pero a pulso, escribí una pequeña huella en tu lengua. La noche sirve de espejo, una calle desolada (yo sé que nos ven, siempre hay alguien observando), un sonido nervioso esperando a ser exhalado. Un aliento completo que se desafora con el simple rose de las manos, de tus dedos y los míos. Desventurados quienes temen a una carrera llena de velocidad, quienes no ceden al riesgo de abalanzarse a la nada. ¿Y qué si no hay fondo? ¿Dónde vamos a caer? ¿Y si no es caer sino levantarse? Deja tu figura tendida en mi almohada, yo me encargo de no desdibujar las señales de tu cabeza, el resto de tu cuerpo lo tengo en el pecho y es lo que hace arder cada latido. Es esta fiebre la que calienta mi deseo de esperar, y cuando lle...