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El Fugitvo.

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"Voy a saltar hacia allá, hacia donde señalan mis piernas". ¿Quién me roba su amor? ¿Quién pretende enseñarle a su lengua otro tipo de idioma que no sea el de mis besos? Su amor no hace parte de mis hábitos porque simplemente fue imposible vivir de él más de veinte días. He hecho tantos juramentos sobre su cuerpo como suspiros cuando recuerdo el roce de sus dedos. Me permito creer que estoy impulsado por su recuerdo, porque si no amo no vivo. Estas letras estúpidas y rasgadas no buscan aludirle, son simple escape de la noche. La noche, queridos ojos lectores, no es más que el momento en que los recuerdos se aprovechan de uno y lo descuartizan sin mayor resquicio. Si regresa, no me bese. No intente siquiera pronunciar mi nombre porque le sé a veneno, pero el perjudicado siempre seré yo. Tengo ganas de una trompeta silenciosa, de uno de esos sonidos que aletargan la espera, de un respiro que incluya movimiento pélvico, de un “usted y yo”. Tengo ganas de dej...

A unos ojos lectores no existentes.

Soy de carne y hueso y es este cuerpo el que desea ser roído por sus dientes, los mismos que mastican con violencia cuando de comer con hambre se trata, ésos mismos que posan extravagantes en cada sonrisa fingida. Estamos invirtiendo el tiempo en esta distancia que no nos generará ningún tipo de ganancia. Quiero, me atrevo a decirle, estar más cerca de usted que lo que su pijama lo hace cada noche. Oír cómo respira y cómo deja de respirar cuando acerque mi mano a su cintura. Algún día, amor, nos haremos días en las noches y seremos no más que dos cuerpos danzando en la cama, en la cocina, en la sala, en la vida. ¿A qué se debe la tardanza? ¿Qué más debo desaprender? ¿Cuántos labios más tienen que pasar desapercibidos por los míos? ¿Cuándo llegue, me responderá tanta inquietud? Es el grito de mi cama que clama por sentir sus kilos, con todo y el cansancio de la labor realizada. Es la astucia de mi cuerpo que se arriesga a ser apartada por el tímido gemido que provoque s...

Despedida.

He decidido firmemente tomar un respiro, cerrar los ojos y darle un ultimatum a tanta paciencia. Quiero agotarla, deseo vivir sin ella. Impaciente, viviré los días, los que puedo volver a vivir y los que me hacen falta. Necesito creer, amar es mi necesidad más recurrente. Ya este cuerpo se agota de amar a distancia o, lo que es peor, amar un recuerdo. No tener por quien llorar también es triste. (Suena Buika, su voz rasguñada y flamenca me lleva a la habitación. Hay una cama, tres cajetillas de cigarrillo sin conocer la muerte, una copa de vino a medio beber y una soledad más grande que la casa entera) Me senté en la cama, miré hacia el viejo espejo de mi abuela, vi un reflejo lánguido, pálido, despeinado. Detenido en el ayer. Recordé mis momentos de ilusión. Ya no existen, me creí la mentira del "ya no creer". Mamá, desde pequeño, admiraba mi certera manera de mentir. -Mientes de verdad, Juan Manuel- decía. Es cierto, Madre, miento tan bien que hasta yo mismo me lo ...

To be in love with a Masterpiece.

ESCENA EN CLAVE DE RECUERDO Una vieja plancha es acariciada por las manos de una mujer que producen más calor que la misma corriente. Ella, la mujer, acaricia con firmeza algunos ropajes, alista el siguiente cúmulo de ropa, debe ser planchado de la manera más correcta. La mujer acaricia el piso, cuando decide dirigir su mirada a su nieto, un niño con pantalones cortos. Él escribe números en su cuaderno de notas. Saca de su maleta cualquier cantidad de aparatos, los cuenta y organiza de mayor a menor precio. Niño : Buenas noches señora, ¿Qué me cuenta de su familia? Abuela : Todos muy bien, los niños creciendo. Las flores, porque también hacen parte de mi hogar, están muy bien. ¿Qué tal la suya? Niño : Problemas que no faltan. Mire, aquí traje mi trabajo para ver si me lo compra. Abuela: Ahora no tengo plata. Vuelva mañana. (Fin del juego) Niño : Abuelita, quiero leche. Abuela : Sólo si hay un beso para la abuelita. No tengo otra manía para liberar tanto ...

Ceremonial

Tenga paciencia, busque debajo de las cobijas y en lo más recóndito estará mi cuerpo. Permítame pecar como el más letrado y déjeme asegurar mi mano contra su pecho, haga caso omiso de la sensación de mi lengua en cada una de sus partes. Sin embargo, vuelva a su tamaño natural y no sienta compromiso alguno. Esto ya lo he intentado antes, no es usted protagonista de mis deseos, pero bien puede ser la inspiración barata y momentánea de nuevas formas de sentirlos. Me arrepiento de todo lo que he dejado de hacer, de haber cargado “el caballo de cien patas” hasta el final de sus días. Es este desastre que grita y se revuelca por no haber parado el mundo antes. Esta noche desconectaré todo lo que no me recuerda a mi ser amante y me permitiré vivir la sorpresa de unas nuevas manos. Esto es sólo un aborto de los tragos y sus injurias, tengámoslo claro. Pero sin miedo a fallar pensemos “¿Acaso la casualidad no puede ser audaz?”. Yo estoy en su noche para revivir sus más oscuras pasione...

Somebody That I Used To Know.

Me he dicho varias veces que esta soledad es un estado temporal, pero no me escucho. Cada palabra que pronuncio cae al suelo por su propio peso, sin llegarme al oído. La tristeza se está convirtiendo en mi mayor vicio.  No había que invitarme a un par de cafés, porque usted bien sabe que detesto el amargo dolor que me causa, es la gastritis la que me reclama. Hubiera hecho bien simplemente con morderme los labios sin preludios de cortesía. Ahora que pienso que todo se acabó, me aferro a los hechos que ya no son porque me da más miedo no sentir nada que sentirlo todo por usted. No es de mi interés la sensación de vacío. Debo sentir antes de ser capaz de suicidarme a causa del aburrimiento. Quizá ya ni sienta nada por usted y se trate simplemente de la necesidad de estar pensando que pienso en alguien que ya no piensa en mí, crear un amor imaginario para no sentirme hablando solo. Me convertiría quizá en un mitómano, pero no en un ser común y corriente. No detesto su boca po...