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Esta habitación encerrada por árboles

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  Y por qué he de escribir grandes figuras literarias mientras la ciega noche me llena de soledad y vestigios. No seré yo un poeta maldito a quien sin azar la estructura narrativa acompaña. Menos intentaré comprender el lenguaje musical del verso que galopando se interpone en las palabras. No pretendo negarme en la tragedia del protagonista vacío y sin rumbo. No quiero. No deseo. No me impongo… Mientras usted, amor ausente/invisible, no sea constante transeúnte de mi cama. Un cigarrillo, su voz de fondo que ambienta y calienta el ambiente frío de mi ciudad. Amarle se ha hecho especial, aunque no esté aquí. Me detengo, me permito escuchar introspectivamente los latidos del corazón cuando su imagen atraviesa mi imaginación y la vuelve de colores, escucho atentamente y descubro que el ritmo se acelera y entra en melodía constante, sonante… dinámica. ¿Quién no ha amado con miedo a caer? Y si caigo será en el prado que me ha construido. Un par de algodones verdes fluorescentes det...

Rezagos de un algo no elocuente.

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No quiero escribir, dice el corazón. Y esta alma mía no cree en la frivolidad, que cada vez se comporta repulsiva con mi recibimiento. Ya mi mente se cansa de disfrazarse en impresionismos. Mis manos se quejan abiertamente de ya no escribir para ojos alternos. No hay. Ódiame yo mismo, ódiame como sólo yo mismo puedo hacerlo. Y clamo al cielo perdón, pero las nubes no responden. Hoy no llovió. El cielo lloró a la par de mis ojos. Sin encontrar razón alguna sólo puedo tratar de hilar palabras y componer una musiquita. He vuelto a la tienda, pedí cigarrillos. La mujer que vende me ha mirado sorprendida como si supiera que algo pasa. ¿Tanto se me notará esta ausencia que entre vaivenes me despoja de mí mismo? No te quiero matar SUEÑO, matarte más veces de las que ya lo he hecho sin contar que tienes más vidas que un gato. Y aunque libre soy de cualquier sentimiento lo que duele es no ser prisionero. La soledad invade mi cama, ya ni me acobija. No tengo el valor para preguntarle por qué ...

Unread Letter to an Unseen Reader

Y tú figura extraña y rara. Tú que te vas sin haberte siquiera tocado. Tú que entre montañas respiras y caminas entre los muertos. Tú, sueño de almohadas no hechas. Estructura corpórea que ha excitado mis sentidos sin tan solo probar con mis manos el sabor de tu piel. Quiero creer en las palabras no dichas, Aquellas que se hacen materia en el NO LUGAR, Esas mismas que mis oídos añoran escuchar. Vuelve sin que te vayas y no te vayas porque no vas a volver. Y cómo le explico yo al sentimiento que pierda el impulso orgánico que se activó al leerte. Es mejor que corras lejos de mí, corre porque soy capaz de asfixiar con un beso tu presencia. Escapa, huye,  titila entre los buenos aires sin medir los 2.600 metros. Huyo, corro y vacilo en el pensamiento de lo que es, del miedo que produce el saber que estuve tan a punto. Esta vez el toro ha muerto, entre telones y máscaras, entre maquillajes y nuevos trajes que nunca usará. Hay un regalo para ti, aquí, en el centro de mi pecho, no es ...

Q.E.P.D el Yo Amante

Luz Claridad Plexo solar Hay un lugar que no había explorado en todo este tiempo: El lugar de la aceptación. Se suele tener la duda, y más en un ser como este que no sabe si el “Sí” ocasionará un “No” y esta bendita maña de querer ir un paso más adelante. Siempre con el beneficio de la duda, siempre esperando y cruzando los dedos para que eso que este imagina sea más positivo que lo que alcanzó a dibujar en su imaginación. El hecho de abrigarse por él mismo le ha permitido reconocerse frente al reflejo del viejo espejo. Había estado aferrado a la idea de la vida inexistente que en supuestos existiría  en algún lugar de la tierra. Había desgastado su espera. Había contado menos tiempo del que había pasado. Este, había querido seguir dándole de comer a la idea absurda que nunca vivió. Escribamos por primera vez un texto organizado, que mantenga la organicidad de lo asimétrico, pero que guarde las pautas de la ley. (Tres segundos más tarde) ¿Y por qué sacrificar el impulso de mi me...

dos (más) doble uno

Siento ya como la garganta se cierra. Mi cuerpo como buen alimento del universo se dispone a reaccionar al cambio. Ya toca el piano, esta vez lo escucho desde la orilla del río que salvaje y tierno toca mis pies. Hay aguas que desee alguna vez tocar en compañía ausente y hoy, justamente hoy vuelvo a nadar en ellas, sin ningún deseo de compañía (no de esa que más lejos se queda). Son tantos los soles que han aparecido ya. Los mismos que se han escondido entre los cerros. Ha pasado tanto tiempo que las manecillas del reloj aseguran estar ya borrachas de girar. Ayer le recordé y más que a usted, recordé el dolor que causó en mí. Volver a este lugar es emancipante y saber que estaré aquí mismo cuando el reloj marque las 12. Celebraré conmigo mismo y de la mano de mi hija. Mirando el oscuro cielo y pensando en tanto y tanto.  Recordando dolores, porque me conozco. No es la primera vez que es año nuevo. 1S1. Sintiendo cómo quien fue mi gran amor puede respirar aires argentinos mientra...

8. 9. 10. ONCE

Calor Viento Sudor S e q u í a Ya viene el fin de los 365 días mas equitativos de este cuerpo que aún se mantiene en pie. Al parecer los vientos de frío alcance no han logrado congelar el magno proceder de este corazón mio, que aunque resfriado, desnuda su caparazón y sale a la intemperie con la sorpresa de ser y estar cubierto por brazos adolescentes. Que bien se siente una caricia dada desde el fuero interno y la lejanía. Una extraña sensación se aprovecha del tiempo sin uso, fallece en mi mente el recuerdo carnal de su satánica posesión. Se abre mi boca para dejar salir su nombre. Y cierra mi respiración jadeante las letras de su palabra: A S C O. Que alegrìa se siente en el ya no saber nada de su paradero. Ha perdido ubicaciòn en el mapa de mis intereses. Debo acotar que la salvedad de esta temporada es a costa de un par de alegrías: mi rostro aparecerá en gran pantalla (uno des los propósitos de mi carrera) y el resurgimiento de mi labor. Existe una historia que se divi...

Otro (él) que soy Yo

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Hay una estrella que está cayendo. De esas que el cielo suelta de cuando en vez. Él quiere recogerla, llevarla a su casa, llamar a la empresa de energía y cancelar el servicio. Que sea sólo ella que alumbre su estadía.  En la oscuridad él se siente cómodo, porque puede escuchar su corazón latir a ritmo normal y cotidiano. Quizá el eclipse no le permite la calma para sentir la totalidad de su cuerpo. Él quiere gritar y saber mediante el aullido lo que la vida le depara. La luna sólo puede premeditar sus pasos, pero no hacérselos saber. Es tan poca su existencia y tan corto su vivir. Él no pierde la capacidad de sorprenderse, esa es su batería, su recarga de energía [tan necesaria en tiempos de apagón]. Hay una que otra poeta que inspira el digitar de sus letras. Pero esta es especial, su nombre es F, como F inicia Faro, Fuerza, Flor… Espacios llenos de luz y oscuridad que no se revuelven, pero sí se complementan y es que ese es el vivir.  Uh uh uh uhhhhuu uhhu… Sobre...