Escribo las líneas porque ya estoy harto de no poder dormir y descansar… debo sacarlo, como cada ocho días hay que sacar la basura. Esta maldita ansiedad de borrarte. Ya no eres tan frecuente, vas pasando, pero no te quedas. Llega el fin de semana y las horas se extienden más de lo que deberían hacerlo un jueves. No, al parecer no tocaré un cuerpo distinto al mío dentro de mucho tiempo. Trabajar de lleno, como la más inocente de las tías, se refugia en el trabajo para olvidar o esquivar la soledad. Pero llega el fin de semana. Mi curiosidad tendió una trampa a mí razón, y por tres segundos maltraté mis ojos viendo esa imagen, de fondo la puerta de entrada a tu casa. No termino de entender. ¿En qué momento las emociones tomaron el control de esta vida? ¿En qué momento dejé de ser amado? ¿En qué momento la repulsión por ti se hizo necesidad? Hace poco una mujer no extraña escribía un mensaje: ‘vas a pagar mis lágrimas, tu desamor y la manera de olvidarme’. No, tampoco se trata de eso y, ...